A finales del año 2017 la prensa mundial se hizo eco de nuestro hallazgo de la “cápsula del tiempo” dentro de la talla policromada de un Cristo del S.XVIII.
El interior de la escultura del “Cristo del Miserere” alojaba dos pergaminos que relataban costumbres y datos históricos en el año 1.777. El capellán de Sotillo de la Ribera, provincia de Burgos, relataba información económica, religiosa, política y cultural de la época datos. Detalla quién fue el escultor de la obra, su origen vallisoletano, otras obras realizadas, etc. Pensamos que de alguna manera se comunicó con nuestro mundo contemporáneo, aportando detalles de su sociedad, tales como sus pasatiempos, sus cosechas, instrumentos musicales, etc.
Lo más sorprendente para nosotras fue que las publicaciones científicas más importantes del mundo se hicieran eco de este hallazgo. Recibimos llamadas telefónicas de redactores de Science y de National Geographic desde California y Washington, además de la prensa más reputada a nivel mundial: Le Monde, Il correo de la Sera, etc.

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La Cofradía de Sotillo de la Ribera, Burgos, nos trajo para restaurar su querido “Cristo del Miserere”, de madera policromada. Presentaba suciedad superficial, un brazo roto y una gran separación de la cruz en el reverso del trasero. Entre las dos restauradoras levantamos el Cristo de la cruz para colocarlo en otra mesa; al elevar la escultura vimos que había algo en su interior. Es común que las esculturas de madera se encuentren huecas por dentro, para evitar contracciones en la madera, y aparición de grietas. Lo que no es tan común, es encontrar dos pergaminos escritos en piel de bovino. La naturaleza animal de este material favoreció que resistiese en buen estado de conservación. Según nuestros especialistas en documento gráfico, si hubiese sido elaborado con papel, la celulosa no habría soportado el ambiente ácido generado en el interior de la madera, tantos años. La tinta con la que el capellán Joaquín Mínguez redactó con exquisita caligrafía, era de naturaleza ferrogálica, muy estable.
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Explica en su escrito que la estatua del Cristo fue esculpida en madera por Manuel Bal, “Académico natural de San Bernardo de Yagüe y vecino en Campillo, ambos de este Obispado de Osma”. Añade que Bal fue también autor de otras cinco estatuas del altar mayor de la iglesia de Sotillo de la Ribera (Santa Águeda y los santos Santiago, Millán, Jerónimo y Juan), y detalla que los costes de estos encargos los cubrió Juan Antonio Serrano y Mañero, natural de esta localidad de la Ribera del Duero y canónigo de Santiago -en Sotillo se conserva aún en muy buen estado la casa-palacio donde residió este religioso y varios retratos suyos- y menciona el nombre del cura en ese año de 1777.
Asimismo, cita diversos eventos, nombres de regidores y al rey Carlos III que, según el historiador Efrén Arroyo, coinciden con el año en que aparece fechado el escrito, excepto la mención al Papa Clemente XIII, que había fallecido antes y el vigente era Pio VI. El capellán describe, además, lo que se cultivaba en el Obispado del Burgo de Osma: “cosechas de trigo, centeno, cebada, avena” con especial alusión al vino “en tierra Aranda”, y asegura que “es muy numerosa su cosecha muchos años, tanto que en este tiempo se ha visto, por no coger en las bodegas, derramar mucho vino”.
También habla de las enfermedades más comunes, “tercianas y cuartanas” (fiebres del paludismo de tres y cuatro días), “dolor de costado, tabardillos” (fiebres tifoideas) y hasta de los entretenimientos preferidos por la población, “naipes, pelota, calva, barra y otros juegos pueriles”. En otro apartado del documento, detalla datos más generales: “La Corte está en Madrid. Hay Correo y Gaceta para las noticias. Hay Inquisición, por lo cual no se experimentan errores contra la iglesia de Dios. Se contratan en funciones grandes toreros famosos de Salamanca”.
Una vez intervenido estructuralmente, antes de cerrar la escultura, se introdujo una copia del texto, y una nueva cápsula redactada por la Cofradía de Sotillo de la Ribera, hablando sobre cómo se vive a comienzos del siglo XXI. Este documento se elaboró sobre papel de pH libre de ácido. El documento original se envió al Obispado de Burgo de Osma, y se elaboró un facsímil que luce junto al Cristo en la Parroquia que cada Jueves Santo le saca en procesión para que los cánticos del Miserere resuenen en todo Sotillo de la Ribera.
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TRANSCRIPCIÓN DE LOS DOCUMENTOS HALLADOS EN EL INTERIOR DEL CRISTO MISERERE

Este Santísimo Cristo hizo D. Manuel Bal, maestro Academico natural de San Leonardo de Yagüe y vecino en Campillo, ambos de este Obispado de Osma, quien hizo toda la obra interior de la sacristía de esta catedral, que en el presente rige y gobierna el Ilustrísimo Sr. D. Leonardo Antonio Calderón, reinando Carlos III, y gobernando la Iglesia Santa la Santidad de Clemente XIII, de quien esperamos al presente la beatificación del Venerable Sr. D. Juan de Palafox y Mendoza, que está enterrado en dicha su catedral y se le está haciendo en ella una capilla de diferentes jaspes buenos y hermosos de las canteras de Espejón y Cantalucía, de este Obispado, y dicha capilla está tasada en cuatro millones de reales que todo este Obispado concurre a su construcción por los milagros, que dicho venerable obra en él.

También hizo dicho D. Manuel las estatuas del Altar mayor de Sotillo que son Santa Águeda, los Santos Santiago, Millán, Jerónimo, Juan, y demás de dicho Altar que costeó de limosna D. Juan Antonio Serrano y Mañero, natural de dicho Sotillo, y Canónigo de Santiago, y cura de él el Sr. D. Joaquín Gómez Blasco. El rey Carlos expulsó a los regulares de la Compañía de Jesús de este reino porque convenía. Este obispado se mantiene sobre todo de cosechas de trigo, centeno, cebada, avena y vino en tierra Aranda, que es muy numerosa su cosecha muchos años, tanto que en este tiempo se ha visto, por no coger en las bodegas, derramar mucho vino.

En este tiempo se hizo la torre de El Burgo, la plaza mayor y los arrabales. Hay en él 20 canónigos, 12 racioneros y 24 capellanes. En estos tiempos se experimentan buenas cosechas de pan, y también acontecen algunos terremotos. Las enfermedades ordinarias son tercianas y cuartanas (fiebres de tres y cuatro días), que tratan los médicos para ellas con quina; dolor de costado, tabardillos (fiebres tifoideas), etc. En esta población de El Burgo hay los colegiales de Santa Catalina y del Seminario, y un convento del Carmen. Las universidades más famosas son: Zaragoza, Salamanca, Alcalá, y Valladolid. La capital de provincia es la ciudad de Soria, en la que hay una milicia de soldados para casos de situación de guerras, y también quintas. Hay en esta ciudad de El Burgo un famoso hospital para los naturales del obispado, y es su bienhechor el Ilustrísimo D. Fray Joaquín de Eleta, natural de Osma y confesor del rey. Su mayordomo es D. Joaquín Mínguez, capellán de esta catedral, quien escribió esto, y natural de Quintanar de Gormaz, en donde hay un Cristo de jaspe que hizo dicho Sr. D. Manuel. Los juegos ordinarios son naipes, pelota, calva, barra, y otros juegos pueriles. La fábrica de pólvora es la famosa en Villafeliche de Aragón. Se usa papel sellado. La alimentación común es de carnes de carnero, vacas, cabras, caza que es abundante en este país, tocino, chocolate, garbanzos, aceite buena, vinos de Sacedón, y Aragón. Tabaco picado se usa mucho, y algo de hoja. La Corte está en Madrid. Hay Correo y Gaceta para las noticias. Hay Inquisición, por la cual no se experimentan errores contra la Iglesia de Dios. Se usan vidrios de cristal fino de la fábrica famosa de La Florida (¿La Granja?). Bilbao, Valencia.

Se contratan en funciones grandes toreros famosos de Salamanca. El paño mejor y fino es el que se fabrica en Segovia. En las iglesias se utilizan para el culto divino: órganos, violín, bajón, trompas, flautas, oboes, mutas chirimías, etc. Hay varios molinos y aceñas en los ríos, para los cuales las muelas las sacan de Fuente el Árbol de este obispado, buenas. Se usan relojes de metal precioso, de campanilla, repetición, música, horas de metal y aun de madera. Se utilizan escopetas para cazar lobos, venados, liebres, perdices, etc., y hay diestros cazadores.

Burgo de Osma Año de 1777 Mínguez

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