El origen de la costumbre de montar belenes en España parece ser una consecuencia de la fundación de conventos franciscanos, tanto en la rama masculina como en la femenina, especialmente en Castilla, a partir del S. XIV; probablemente la procedencia de los frailes y monjas fuese francesa.

Se da como posible la existencia de un belén en Cataluña alrededor del 1300, y existe un documento que afirma que en el año 1475, había un vendedor francés de figuras de nacimiento, en el pórtico de la Iglesia de Santa Catalina en Barcelona.

Por el inventario de los bienes de un canónigo, redactado en el año 1585, se habla de una colección de figuras de barro que poseía, lo que podría indicar que en esa centuria, ya se había implantado la costumbre de colocar belenes, en las casas particulares.

En los siglos XVII y XVIII, la proliferación del montaje de belenes crece de una manera  exponencial, gracias a las órdenes religiosas, a Carlos III, y a la nobleza que hace lo propio, imitando los gustos del monarca.

Los grandes imagineros que realizaban sus obras para iglesias, conventos y cofradías, llevaban a las escenas que se recreaban en sus retablos, los pasajes relativos a la Natividad, creando también imágenes exentas para el montaje de belenes. Dentro de este grupo de imagineros podemos citar a Luisa Roldán, “La Roldana”; José Risueño, discípulo de Alonso Cano; el fraile mercedario Eugenio Gutiérrez de Torices, cuya producción está realizada en cera y Pedro Duque Cornejo, nieto de Pedro Roldán, y sobrino de La Roldana.

En el S.XVIII, contamos con Francisco Salzillo, José Esteve y Bonet, Ramón Amadeu Grau, José Ginés Marín y Damián Campeny y Estrany, que a excepción de Salzillo, que falleció en el citado S. XVIII, y Esteve Bonet, en el año 1802, vivieron hasta bien entrado el S. XIX. En el S. XIX, destaca el artista nacido en Barcelona, Domingo Talarn Ribot.

Entre los belenes de gran valor tanto histórico como artístico, podemos citar el del Hospital Provincial de Palma de Mallorca; el de la Catedral de León; el de la Iglesia Parroquial de Melgar de Fernamental en la provincia de Burgos; el de la Montaña de Coral, de Patrimonio Nacional, que se encuentra en el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid; el mueble relicario de Torices, en el Museo de Artes Decorativas de Madrid; el del Convento de las Agustinas Recoletas de Salamanca; el de las Agustinas de Palma  de Mallorca, y el de las Capuchinas de la misma ciudad.

Merecen mención aparte, el Belén del Príncipe, que se conserva en el Palacio Real de Madrid, y que se trajo desde Nápoles Carlos III, para regarlo su hijo, el futuro Carlos IV;  los Belenes también Napolitanos, de las Descalzas Reales y del Museo Nacional de Artes Decorativas; y el Belén grandioso de Salzillo, realizado por él mismo, y su discípulo Roque López

 

Período S. XIX y XX

En estos tiempos, más cercanos a la época en la que vivimos, han desarrollado su trabajo, diferentes artistas, que han ofrecido sus creaciones, siguiendo estilos diferentes, con intención de reproducir en sus figuras y escenografías,  aspectos diversos, que pueden llevarnos desde una intención de la recreación histórica, hasta la colocación de las figuras en lugares que podrían existir en el futuro, pasando por los humildes belenes populares que tradicionalmente se han instalado en las casas.

El Belén Bíblico se afana en reproducir los usos, costumbres e indumentaria que serían propios de la época del Nacimiento del Señor, aunque no debemos olvidar la importancia de la temática oriental que en muchas ocasiones lleva a considerar como ropajes o escenarios, modelos que no corresponden a la Palestina de los tiempos de Cristo. Este estilo oriental gozó de gran predicamento en el S.XIX e influyó en muchas representaciones artísticas en un espectro, que sobrepasa ampliamente la temática del mundo de los Belenes. La escasez de restos arqueológicos de la Palestina de los tiempos de Jesús, lleva a vestir a los personajes con las prendas utilizadas por los integrantes de otros pueblos, de los que sí contamos con documentación arqueológica y  los vestidos de los habitantes de los Santos Lugares. Según podemos apreciar en documentos fotográficos que nos podrían servir de inspiración, no provienen de los tiempos bíblicos, sino que se originaron en estos mimos años que estamos analizando.

Otra tendencia es la del Belén Regionalista, que reproduce la vida de los habitantes de la zona que ha preparado el Belén en cuestión, y así podemos encontrarnos personajes vestidos como madrileños del S XIX o principios de S.XX, andaluces, catalanes, vascos, aragoneses, y un largo etcétera.

Belén Popular es el más habitual con figuras de resina sintética, barro, con la utilización de corcho, papel de estaño… plagado de anacronismos, sin un estudio de la perspectiva, y de la escala de las figuras. Puede que para algunos, se haya convertido en  principio y final de su experiencia, y para otros, nos ha servido como campo de experimentación, para pasados los años, ser capaces de realizar construcciones más coherentes. Solamente he citado la división más conocida, aunque existen otras dependiendo de los materiales utilizados, de las características específicas de las figuras, o por la intención con que son diseñados.

En estos años, existen diferentes focos artísticos. Uno de los más importantes es Cataluña, en donde no podemos olvidar el papel de extraordinaria importancia de los Talleres de Olot, con la industria denominada “El Arte Cristiano”, fundada en el año 1880, y el taller denominado “La Milagrosa” en Barcelona, unos años antes en el 1871.

También taller muy conocido, e igualmente apreciadas las obras que de él provienen por su calidad, el de los hermanos Castells, trayectoria iniciada por el padre, todavía en el S. XIX, y que ha continuado en el S. XX, y en el presente.

Otro foco importante se encuentra en Mallorca, con uno de sus grandes artífices José Fernández Segura, en cuya actividad han continuado sus hijos.

Murcia, centro de gran importancia, (solamente citaré algunos de los artistas, dado su gran número) con los seguidores de Salzillo, como Manuel Martínez de Mula, fallecido prematuramente; el escultor genovés Santiago Baglietto, y sus discípulos; y ya en el S. XX, José Sánchez Lozano y Manuel Ortigas Méndez, José Nicolás Almansa y su hermano Manuel Nicolás Almansa, y Manuel, Juan Antonio y Jesús Griñán.

Madrid, junto al ya mencionado Eugenio Gutiérrez de Torices, podemos citar a Alejandro Martín (fallecido 1946), Bonifacio Antón, Luis Buendía (fallecido 1961), Obdulia Acebedo, y el artista que goza de mayor popularidad, José Luis Mayo Lebrija, por el gran número de figuras de su taller, que conforman los belenes tanto de instituciones civiles, como religiosas, por toda España, y fuera de nuestras fronteras.

En Andalucía los núcleos más importantes se localizan en Cádiz y Granada. Existen noticias de imagineros belenistas gaditanos desde el S. XVIII. En 1879 nació Ángel Martínez García, que a partir del año 1910 vendía figuras que él mismo fabricaba, a los estudiantes de los jesuitas de San Luis Gonzaga. Continuador suyo en Jerez de la Frontera, encontramos a Pedro Ramírez. En Granada contamos con los trabajos de Rada e hijo, que imprime a sus creaciones unos distintivos rasgos de popularidad.

En Valencia, junto al ya citado José Esteve y Bonet, podemos consignar a José Ginés y los Fernández, padre e hijo. Destacar la labor de la Asociación de Belenista de Alicante y las figuras de porcelana de Lladró y Nao, de gran prestigio y reconocimiento tanto a nivel nacional, como internacional.

En Galicia el artista más destacado es Arturo Baltar, nacido en la provincia de Orense, que inició su labor ayudando a dos hermanos dedicados a la talla de imágenes y a la restauración de retablos. Pronto se independiza y en 1967, comienza a realizar un Belén a petición de la Asociación de Belenista de su provincia.

Su obra se caracteriza, por el seguimiento exhaustivo de los textos evangélicos, pero la puesta en escena de sus creaciones, queda a una libre interpretación, tanto en el atuendo y características de los personajes, que reproducen las costumbres de su tierra, como en los escenarios en los que se desarrollan las escenas.

 

Autor: Santiago Martínez Matesanz

 

 

Fuentes

El Belén. Historia, tradición y actualidad. Edición conmemorativa de la exposición Descubre el Belén. 

  • Autores:Pablo Martínez Palomero
  • Editores:Barcelona : Alinco, D.L. 1992
  • Año de publicación:1992
  • País:España
  • Idioma:español
  • ISBN:84-87711-55-3

 

 

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